Los asesores inmobiliarios recurren en mayor número al uso de la inteligencia artificial. Especialistas con experiencia se capacitan a la par de los jóvenes en dicho sector, buscando herramientas enfocadas hacia su actividad que les facilite ofrecer cualquier tipo de inmueble.

Jorge Ramos, quien funge como asesor en temas de tecnología en varios estados del país, explicó las opciones para un mercado que empieza a crecer en su utilización, dando oportunidad para firmas de bienes raíces en colocar sus productos fuera de su región de influencia.

“El sector inmobiliario ha tenido una resiliencia muy fuerte, los asesores con mayores experiencias o llamados ‘Old school’ se actualizan sobre la marcha y llegan muchos jóvenes empapados con la tecnología, sabiendo que este mercado es una fuente importante de ingresos”, declaró.

“La herramienta nos hará más rentables. Antes de un buen mensaje o imagen publicitaria había que contratar y gastar en una empresa con fotógrafo, camarógrafo y editor. Con la IA se hacen minutos de calidad cinematográfica en menos de una hora, con un buen curso”, añadió.

Por su parte Mauro Oviedo, coordinador de la región 4 de la Asociación Mexicana de Profesionistas Inmobiliarios, mencionó que dentro del organismo se ha dado una constante capacitación. Lo anterior es ofrecerle al cliente interesado en un inmueble conocerlo sin necesidad de hacer una visita física.

“Por el momento utilizamos las herramientas conocidas, sin embargo, van a empezar a surgir opciones focalizadas para nuestra profesión. Con esto, cada cliente podrá realizar visitas virtuales y esperamos con ello un crecimiento en la colocación principalmente de casas”, concluyó.

En ese escenario, la inteligencia artificial deja de ser una herramienta opcional para convertirse en un factor de competitividad. Des de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) advertimos que la transformación digital del sector ya está en marcha y que quienes no integren tecnología en sus procesos, comercialización y análisis de mercado corren el riesgo de quedarse rezagados frente a un entorno cada vez más dinámico y exigente.

Víctor Hugo Durán
Milenio.com