Cada ciudad cuenta una historia. Sus calles, edificios, centros de trabajo, espacios públicos, hospitales, hoteles, centros comerciales, viviendas y servicios no surgen por casualidad, sino como resultado de una visión de largo plazo y de la colaboración entre el sector público y el privado. En ese sentido, el desarrollo inmobiliario es mucho más que una actividad económica: es una herramienta para impulsar el crecimiento, fortalecer el tejido social y mejorar la calidad de vida de las personas.

Esta es una de las principales reflexiones que deja nuestro evento anual, Expo Desarrollo Inmobiliario, The Real Estate Show 2026, el encuentro más importante del sector inmobiliario en México y Latinoamérica. Más allá de analizar el contexto económico, este espacio reafirma que el desarrollo urbano requiere visión, coordinación y la participación de todos los actores que intervienen en la construcción de las ciudades.

Hoy México enfrenta un escenario complejo. La incertidumbre internacional, las tensiones geopolíticas y la revisión del T-MEC representan desafíos importantes para la inversión. Sin embargo, también contamos con una oportunidad para consolidar al país como un destino competitivo y atractivo para el desarrollo.

Para lograrlo, es indispensable que existan condiciones que brinden confianza a quienes invierten. Corresponde al Estado generar certeza jurídica, reglas claras, procesos eficientes y un marco regulatorio que incentive la inversión y permita planear con visión de largo plazo. Cuando estas condiciones existen, el desarrollo inmobiliario responde con dinamismo, genera empleo, fortalece la economía y contribuye al bienestar de las comunidades.

Los resultados son una muestra de ello. Para 2026, los socios de la ADI tienen comprometida una inversión superior a los 18,400 millones de dólares a nivel nacional, con la generación de cerca de 397 mil empleos directos e indirectos. En la Ciudad de México, la inversión asciende a 4,200 millones de dólares y representa alrededor de 45 mil empleos, confirmando el papel estratégico del sector en el crecimiento económico del país.

Al mismo tiempo, enfrentamos uno de los mayores retos urbanos de nuestra época: ampliar el acceso a la vivienda, particularmente a la vivienda asequible. La solución requiere políticas públicas que incentiven la inversión, amplíen la oferta y promuevan un desarrollo urbano ordenado, con criterios de densificación inteligente, sostenibilidad y aprovechamiento responsable del suelo.

Desde la ADI reiteramos nuestra disposición para colaborar con los gobiernos federal, estatales y locales. Las 80 empresas que integran nuestra Asociación representan el 65% del desarrollo inmobiliario nacional y cuentan con la experiencia, la capacidad técnica y la visión necesarias para contribuir a la construcción de ciudades más competitivas, incluyentes y sustentables.

La infraestructura y el desarrollo inmobiliario han acompañado históricamente la evolución de las naciones. Hoy tenemos la oportunidad de fortalecer esa alianza para traducir una visión de país en proyectos que generen inversión, empleo y bienestar.

México tiene el potencial. Construyamos, juntos, las condiciones para hacerlo realidad.

Bosco Quinzaños
Presidente
Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI)